sábado, 31 de mayo de 2014

Borrador - Parte I

Dicen que cuando vemos a una persona desconocida en nuestros sueños es porque en algún momento de nuestras múltiples vidas la hemos visto. Tal vez fue un simple compañero de juegos o quizá el gran amor de nuestra vida. No quiero dar el típico "sabías qué..." que hoy en día a todos les parece interesar, sino invitarlos a conocer la hermosa historia que me contó Donna. Muchos de ustedes se preguntarán por esta chica. Déjenme decirles que ella tiene 70 años actualmente y que las memorias de su vida lograron atraparme más que un buen libro.

Con apenas doce años me aficioné mucho a la lectura, pues esta, como decía mi madre, era mil veces mejor que ver la tele, películas o videojuegos. Me encantaba leer para mí, para mis padres, para los niños del vecindario e incluso para los ancianos.

Pasaba ratos muy divertidos leyendo, en el sofá, la cama, la alfombra; cualquier lugar era estupendo para leer. Seleccionaba lecturas para niños de 5,6 y 7 años. Y recogía periódicos para leer las noticias a los ancianos. Me gustaba la idea de servir a otras personas, pero el leer las noticias no me gustaba pues en su mayoría nos enseñaban el peor lado de la ciudad. A mi edad era consciente y aceptaba que no vivíamos en un mundo perfecto, pero la mayoría del tiempo pretendía que para mis libros y para mí, si lo era.


domingo, 4 de noviembre de 2012

El mudo - Una historia distinta


Todo empezó como un día normal, la diferencia es que hoy teníamos clases. No teníamos un horario definido, a excepción del curso de ciencias. Esta fue nuestra primera clase en laboratorio, en donde compartiríamos con compañeros de otros salones. Las ciencias para tercer año tratan netamente de química y eso me atemorizaba. Me atemorizaba el saber que otras personas conocían más del curso que Yo y me atemorizaba aún más el pensar que no iba a poder mantenerme en este lugar.
Me tocó en un grupo en el cual predominaba el sexo opuesto, tal vez aquellas personas no notaron en mi todo lo que yo noté en ellas, tal vez porque no eran muy observadoras. De todos ellos, me causó mucha curiosidad uno en específico, uno al que al mirarlo mostraba en su mirada frialdad y un alma gris. Aquella persona sólo se limitaba a realizar anotaciones, y a murmurar respuestas que debían ser expresadas frente a la clase.
Aquella persona sabía demasiado, pero lo limitaba tal vez su falta de elocuencia o su excesiva modestia.
No intenté hablar con él, pues su presencia parecía más fantasmagórica que humana, el continuó así durante el año, más fantasma que humano.
P.D.: Nuestra personalidad está reflejada en nuestros ojos.
P.D.: Nuestra personalidad está reflejada en nuestros ojos.