Todo empezó como un día normal, la diferencia es que hoy teníamos clases. No teníamos un horario definido, a excepción del curso de ciencias. Esta fue nuestra primera clase en laboratorio, en donde compartiríamos con compañeros de otros salones. Las ciencias para tercer año tratan netamente de química y eso me atemorizaba. Me atemorizaba el saber que otras personas conocían más del curso que Yo y me atemorizaba aún más el pensar que no iba a poder mantenerme en este lugar.
Me tocó en un grupo en el cual predominaba el sexo opuesto, tal vez aquellas personas no notaron en mi todo lo que yo noté en ellas, tal vez porque no eran muy observadoras. De todos ellos, me causó mucha curiosidad uno en específico, uno al que al mirarlo mostraba en su mirada frialdad y un alma gris. Aquella persona sólo se limitaba a realizar anotaciones, y a murmurar respuestas que debían ser expresadas frente a la clase.
Aquella persona sabía demasiado, pero lo limitaba tal vez su falta de elocuencia o su excesiva modestia.
No intenté hablar con él, pues su presencia parecía más fantasmagórica que humana, el continuó así durante el año, más fantasma que humano.
P.D.: Nuestra personalidad está reflejada en nuestros ojos.
P.D.: Nuestra personalidad está reflejada en nuestros ojos.