sábado, 31 de mayo de 2014

Borrador - Parte I

Dicen que cuando vemos a una persona desconocida en nuestros sueños es porque en algún momento de nuestras múltiples vidas la hemos visto. Tal vez fue un simple compañero de juegos o quizá el gran amor de nuestra vida. No quiero dar el típico "sabías qué..." que hoy en día a todos les parece interesar, sino invitarlos a conocer la hermosa historia que me contó Donna. Muchos de ustedes se preguntarán por esta chica. Déjenme decirles que ella tiene 70 años actualmente y que las memorias de su vida lograron atraparme más que un buen libro.

Con apenas doce años me aficioné mucho a la lectura, pues esta, como decía mi madre, era mil veces mejor que ver la tele, películas o videojuegos. Me encantaba leer para mí, para mis padres, para los niños del vecindario e incluso para los ancianos.

Pasaba ratos muy divertidos leyendo, en el sofá, la cama, la alfombra; cualquier lugar era estupendo para leer. Seleccionaba lecturas para niños de 5,6 y 7 años. Y recogía periódicos para leer las noticias a los ancianos. Me gustaba la idea de servir a otras personas, pero el leer las noticias no me gustaba pues en su mayoría nos enseñaban el peor lado de la ciudad. A mi edad era consciente y aceptaba que no vivíamos en un mundo perfecto, pero la mayoría del tiempo pretendía que para mis libros y para mí, si lo era.